El capitán multiplica por dos todo lo que hace ese jugador en la jornada. La parte que se olvida con frecuencia es que también multiplica por dos lo negativo: una tarjeta roja o un penalti fallado de tu capitán duele el doble que el de cualquier otro jugador de tu plantilla. Elegir capitán no es "quién es mi mejor jugador", es "quién tiene más probabilidad de sumar y menos riesgo de restar esta jornada concreta".
Los tres factores que pesan más que el nombre
El rival, no la media de la temporada. Un delantero que promedia bien la temporada entera puede tener una jornada mala si le toca el mejor equipo defensivo de la liga. Mirar el rival de esa jornada concreta pesa más que la media acumulada.
La posición, por la tabla de puntos. Como se explica en la guía de puntuación, un gol de defensa vale +6 y uno de delantero +4. Un central con buena racha goleadora frente a un rival flojo puede ser mejor capitán que un delantero en un partido complicado, aunque el delantero "parezca" la opción obvia.
El riesgo de tarjeta o suplencia. Un jugador apercibido de amarilla, o que viene de minutos limitados por lesión, dobla también ese riesgo si lo pones de capitán. Comprueba la alineación confirmada antes del cierre de mercado, no la alineación probable del día anterior.
Un ejemplo con números
Imagina dos candidatos para la misma jornada: un delantero que suele rondar los 8-10 puntos frente a un rival duro, y un central de un equipo que lleva varias porterías a cero seguidas, jugando en casa contra un equipo que apenas genera ocasiones. Si el central mete gol y suma la portería a cero, son 6 (gol) + 4 (portería a cero) + 2 (jugar) = 12 puntos, doblados a 24 de capitán. El delantero, sin gol en un partido cerrado, puede quedarse en 2 puntos por jugar, doblados a 4. La diferencia no está en quién es "mejor jugador" en general, está en el contexto de esa jornada.
Puedes comprobar rápido cuánto suma cada escenario con el simulador de puntos antes de decidir a quién le pones el brazalete.
La regla que reduce el riesgo
Cuando dudes entre un jugador de alto techo y riesgo alto (un delantero contra una defensa dura) y uno de techo más bajo pero más seguro (un centrocampista con buena portería a cero detrás), la opción segura suele ganar en el cómputo de toda la temporada, aunque pierda alguna jornada suelta frente a la apuesta arriesgada. El capitán ideal no es el jugador con mayor techo posible, es el que combina probabilidad alta de sumar con riesgo bajo de restar.