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¿El peso de la bota influye realmente en la velocidad? Lo que dice la evidencia

Entender qué parte de la promesa de 'más ligero, más rápido' tiene respaldo científico real.

Equipación · Actualizado 2026-08-27 · 3 min

Durante las últimas dos décadas, las marcas han reducido el peso medio de las botas de fútbol desde los 300 gramos (habitual en los años 90) hasta modelos ultraligeros de 150-180 gramos hoy. La premisa comercial es simple: menos peso, más velocidad. La fisiología del ejercicio sí ha estudiado esta relación, aunque no exactamente en el terreno que promete la publicidad.

Lo que sí está medido: el coste metabólico del peso en el pie

Un estudio de la Universidad de Colorado en Boulder, publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise en 2012, midió el efecto de añadir masa al pie y al calzado sobre el consumo de oxígeno al correr. El hallazgo central: por cada 100 gramos añadidos por pie, el consumo de oxígeno submáximo aumenta aproximadamente un 1 %. El estudio también encontró que correr calzado, con calzado de peso equivalente, consume entre un 3 % y un 4 % menos de oxígeno que correr descalzo.

Esta es una relación real y medida, no una estimación de marketing. Lo que no está tan claro es cómo se traduce exactamente ese 1 % de coste energético en un partido real de fútbol, con sus arrancadas, cambios de ritmo y descansos — el estudio se hizo corriendo en cinta a ritmo constante, no reproduciendo el patrón intermitente de un partido.

Lo que no está bien medido: sprints cortos en fútbol

Es habitual encontrar tablas que afirman una diferencia exacta en centésimas de segundo entre una bota de 150 gramos y una de 300 gramos en un sprint de 30 metros. No hemos encontrado un estudio independiente y verificable que sostenga cifras así de precisas para el fútbol específicamente — este tipo de comparación tan exacta suele ser una extrapolación no verificada, y no deberías tomarla como un hecho medido.

Lo que sí es razonable, apoyándose en el principio general del coste metabólico de la carga: en distancias cortas de aceleración, el peso situado en el pie cuesta más energía moverlo que el mismo peso situado más cerca del centro del cuerpo, porque hay que acelerarlo y desacelerarlo en cada zancada. Pero el tamaño exacto de esa ventaja en un sprint de fútbol real, con arranques, frenadas y cambios de dirección, no está tan bien cuantificado como sugieren muchas tablas comerciales.

La rigidez de la suela también importa, y se olvida

La investigación sobre biomecánica de la carrera indica que reducir el peso de la bota por debajo de cierto umbral deja de aportar ventaja si para conseguirlo se sacrifica la rigidez de la placa de la suela: la restitución de energía elástica en el despegue depende también de esa rigidez, no solo de cuántos gramos pesa el conjunto.

Recomendación práctica

El peso de la bota sí influye en el gasto energético — eso está medido y es real. Lo que no debes dar por bueno son las tablas que prometen una cifra exacta de "cuántas décimas ganas" en un sprint de fútbol con una bota más ligera: esa precisión normalmente no tiene un estudio real detrás. Si buscas rendimiento, valora el conjunto — peso, pero también rigidez de la suela y ajuste — en vez de guiarte solo por el número de gramos que anuncia la caja.

Fuentes

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